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No es con espadas ni ejércitos sino con la fuerza del Espíritu Santo

“Nadie hay tan grande como tu

Nadie hay, nadie hay

Quien habrá que haga maravillas 

Como las que haces tú…”

“Nadie hay tan grande como tú”, reza la canción de Cesáreo Garabain. 

No es con espadas ni con ejércitos sino con la fuerza del Espíritu Santo que vamos a poder enfrentar las batallas que se nos presentan en nuestras vidas.

Cada día es una prueba. Cada día se presenta un reto. La vida misma, desde el nacimiento es un gran milagro de Dios. Es así como, día a día, enfrentamos situaciones, algunas más fuertes que otras, pero para cada persona enfrenta situaciones, a veces muy difíciles, angustiantes, inquietantes.

Hay muchos días alegres, pero sin dudas los días grises van a venir y es con esa fuerza poderosa del Espíritu Santo que vamos poder enfrentar esos días, esas situaciones.

Aférrate al Señor y su promesa “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para vida del mundo”.

En el evangelio San Juan 6, 44-52 esta una de sus infinitas promesas: “El que cree, tiene vida eterna”.

Confía. No desmayes. Para los hijos del Todo Poderoso cada situación es una nueva oportunidad de crecer en amor y bondad. Cada obstáculo es una escalera que nos acerca a Él, al cielo, a la vida eterna.

Quien no ha sentido su Espíritu Santo quizás no entiende estas palabras. Pero quien ora con sentimiento y apertura de corazón y espíritu puede sentirlo y verlo manifestarse en su vida de forma extraordinaria. Aquel que se humilla a sus pies y abre sus manos para recibir sus Bendiciones, recibe a cambio una vida transformada. Una vida llena de amor. Una vida que es capaz de transmitir paz, aun en medio de la tormenta.

¡Nadie hay que haga maravillas, como las que haces tú, Señor!

 Amén.

Disfruten la versión infantil de la canción “Nadie hay tan grande como tú”

 

 

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