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La general o la generala, ¿cuál es la forma correcta?

 
El soldado o la soldado? ¿La general o la generala? ¿Mozo y moza? ¿Niños y niñas?
 
En el idioma español, el mal empleo en la concordancia entre artículo y sustantivo provoca tanto debates lingüísticos como la tendencia, cada vez más en boga, a usar el doble género en el habla oral y escrita.
 
Según explica la Real Academia de la Lengua (RAE), los desdoblamientos en el idioma son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico.
 
“La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos”, apunta la entidad en su sección de consultas lingüísticas.  
 
¿Y si en un grupo de personas el número mayor es de mujeres y se prefiere usar el femenino para hacer referencia a todo el grupo?
 
Al respecto, la RAE apunta lo siguiente: “El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones”.
 
¿Y qué ocurre en la expresión “Las generales, un mando de igual a igual con los hombres”? ¿Es correcto el uso del femenino en el primer artículo mientras el sustantivo permanece en masculino? Esto dice la RAE en su Diccionario panhispánico de dudas, en el apartado dedicado a la formación del femenino en profesiones, cargos, títulos o actividades humanas:
 
i) Los (sustantivos) que acaban en -l o -z tienden a funcionar como comunes: el/la cónsul, el/la corresponsal, el/la timonel, el/la capataz, el/la juez, el/la portavoz, en consonancia con los adjetivos terminados en estas mismas consonantes, que tienen, salvo poquísimas excepciones, una única forma, válida tanto para el masculino como para el femenino: dócil, brutal, soez, feliz (no existen las formas femeninas *dócila, *brutala, *soeza, *feliza). No obstante, algunos de estos sustantivos han desarrollado con cierto éxito un femenino en -a, como es el caso de juez/jueza, aprendiz/aprendiza, concejal/concejala o bedel/bedela.
 
k) Independientemente de su terminación, funcionan como comunes los nombres que designan grados de la escala militar: el/la cabo, el/la brigada, el/la teniente, el/la brigadier, el/la capitán, el/la coronel, el/la alférez; los sustantivos que designan por el instrumento al músico que lo toca: el/la batería, el/la corneta, el/la contrabajo; y los sustantivos compuestos que designan persona: el/la mandamás, el/la sobrecargo, un/una cazatalentos, un/una sabelotodo, un/una correveidile.
 
En el caso de la expresión anterior, esto registra la Fundación del Español Urgente (Fundeu), asesorada por la RAE:
 
Según la Gramática académica, lo normal es dejar invariables los grados militares. A este respecto, la edición manual dice: “Se consideran comunes en cuanto al género los sustantivos que designan grados de la escala militar, cualquiera que sea su terminación: el soldado / la soldado; un teniente / una teniente (y lo mismo cabo, sargento, comandante, coronel, general). En diversos países se emplea capitana para designar el femenino de este grado militar, pero es más frecuente usarlo para hacer referencia a la mujer que dirige una nave o un equipo deportivo”.
 
Tomado del Listindiario.com 

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